Kultura Abierta

Acceso libre a la información, I: acceso a la cultura

La mayor parte de las ideas escritas en este sitio tratan sobre la creación o incluso distribución y exportación de elementos culturales. Es por supuesto el terreno donde administradores públicos y creadores están más de acuerdo y donde es más sencillo que surjan ideas y proyectos mutuamente beneficiosos.

Pero los verbos que afectan al sintagma "cultura" no se agotan en "crear" y "distribuir". Hay uno tan esencial como esos dos que aún no ha asomado en estas reflexiones: "acceder".

Y es un verbo que refleja una acción netamente imbricada en una sociedad como la nuestra, democrática e inclusista (o que quiere serlo, al menos). Es un verbo, además, estrechamente ligado a uno de lo valores más significativos de la izquierda, la libertad. Cuando accedemos a algo (un lugar, un contenido, una persona) lo hacemos en cierta manera nuestro, y al mismo tiempo nos hacemos uno con ello.

Si sumamos, "acceder", "cultura", "libertad" y "abierta", es muy probable que lo primero que responda cualquiera no tenga que ver con la creación de cultura, sino con su disfrute. De todos es conocida la facilidad actual para disfrutar de cultura digitalizable, así como las enormes resistencias de parte del "sector cultural" (particularmente de aquellas empresas que viven de distribuir cultura, más que de crearla), cuya ansia recaudatoria parece querer llevar a la criminalización de países enteros antes que al replanteamiento de los modelos de negocio, y cuyas presiones sobre políticos y gobiernos están llevando no sólo a medidas sumamente impopulares, sino también al desapego de la población hacia los artistas presuntamente defendidos por esas empresas. Artistas que, por cierto, son una ínfima minoría dentro del conjunto de personas creadoras.

La cuestión (el problema, iba a decir) es que en una sociedad capitalista, todo es susceptible de convertirse en actividad económica (lucrativa) y casi nada resulta subvencionable por el estado. Sin embargo, se extienden algunas ideas al respecto.

En un debate en este mismo sitio, Txetxu Barandiarán pedía un punto de partida para conseguir el equilibrio entre un acceso cada vez más sencillo a los bienes culturales y el derecho al lucro por el propio trabajo de las personas que crean. Otra participante, Loretahur, le replicaba lo siguiente:

 

Yo no abogo por el libre albedrío de la cultura. Sé que hay mucha gente intentando vivir de ella. Pero lo que no me parece de recibo es el tratamiento que se está haciendo actualmente de los derechos de autor. Si hubiese una gestión regulada por una entidad pública, con las cuentas claras y una reinversión de las ganancias en posibilitar lugares como esas bibliotecas a las que tú haces mención, otro gallo nos cantaría. Ahora tenemos a una asociación sin apoyo de la ciudadanía pero sí con un sospechoso apoyo del estado, con unas cuentas no muy claras y reinvirtiendo sus ganancias de una forma un tanto injusta para algunos creadores (y encima haciendo apología de la opulencia construyendo grandes palacetes como sedes). Fíjate tú por donde, yo sí estaría de acuerdo con un canon, pero bien regulado y que no tomase a la ciudadanía como delincuentes. No conozco ningún caso en el que se te acuse antes de cometer el delito. Es como si mañana nos cobrasen un canon al ir a comprar un coche por si en un futuro hacemos alguna infracción con él y nos ponen alguna multa. Es un sinsentido, lo mires por donde lo mires.

 

La progresiva aceptación de impuestos públicos no es lo único que está cambiando. Pese a las resistencias de muchos, otros están viendo nuevas oportunidades para su negocio, y están cambiando su modelo: hay grupos musicales que se autopormocionan vía las redes sociales, otros aceptan "la voluntad" por sus discos y cada vez más los hay que publican sus canciones casi totalmente liberadas de DRM y copyright, y siguen vendiendo. También hay escritores (tanto consagrados como noveles) que publican libremente sus escritos en internet (o incluso gratuitamente para dispositivos móviles), o que aúnan esfuerzos para escribir libros colaborativos. Y venden y ganan dinero. Recientemente ha salido un estudio que afirma que en Estados Unidos ha crecido el negocio de venta de música por internet, incluso en este ambiente tan presuntamente hostil para la creación cultural como es la red y lo digital (curiosamente también se ha disparado el negocio de música en vinilo).

Son sin duda anuncios de una nueva sociedad, de una nueva forma de crear y de disfrutar de la cultura, más libre y más abierta. Muchos esperamos de los partidos socialdemócratas europeos un impulso a dicha nueva forma de ver el mundo, porque la consideramos más libertaria, más inclusista y en definitiva mejor. Pero por ahora nos encontramos con inexplicables connivencias con quienes pretenden exprimir al máximo la sociedad "antigua", donde la cultura, en lugar del derecho de todos, es la propiedad privada de algunos.

Comentarios

Jose Asensio (larri) dijo Enero 04, 2009 13:24

Gran dilema: Cultura y propiedad.
la manera de ver el mundo libre es muy dificil de combinar ya que tenemos necesidad de cubrir nuestra vida economica y le ponemos barreras a la cultura.
Hoy en dia la red es muy poderosa y se esta liberando muchas cosas, pero tendremos que pagar algo caro o sinbolico para disfrtutar de ciertas mejoras.
A mi parecer tendriamos que tener libre paso a todo pero y los peros se ven de muchas maneras, en esta sociedad impera el derecho mercantil el cual(dinero goloso) nos cerrara muchas puertas.
El derecho de Todos, puede perjudicar a la unidad la cual es privada de cultura y se queda analfabeta y sin cultura.

Txema Oleaga dijo Enero 05, 2009 21:27

A mi me paece que la cuestión que se plantea no debe generar tanta diatriba. El producto de la creación tiene un valor. El asunto está en la traducción económica de ese valor y su capacidad de ser transmitido a terceros o no. Se daría igual en otros órdenes de la vida

loretahur dijo Enero 06, 2009 22:22

Txema, he ahí la cuestión. El que defina un modelo justo para esa traducción económica de la cultura, será merecedor de todos mis respetos. Pero hasta ahora nadie lo ha conseguido.

Ricardo Antón dijo Enero 07, 2009 10:12

Sobre el tema de los derechos y la creación, el principal problema en este cambio de escenario propiciado por las nTIC’s es que hay una serie de agentes que se están quedando obsoletos y en vez de repensarse y evolucionar han optado por la posición de resistencia, atribuyéndose además la representación de todo un sector y no sólo de sus asociados. Los intermediarios son los que cada vez tienen menos sentido a no ser que ofrezcan nuevos servicios, más especializados y adaptados a cada caso. La lucha y la creación de alternativas se está dando principalmente en el audio-visual, ya que son las industrias donde hay “tajada” que sacar. Es un tema complejo, pero que creo se regulará con el tiempo hacia fórmulas mixtas, que posibiliten modelos comerciales masivos (i-tunes) y otras propuestas autónomas, individuales o comunitarias (hay muchísimas, por ejemplo: http://www.buffetlibredjs.net/). Mientras tanto, podemos entretenernos en sacar a quienes se han encerrado en su castillo o simplemente esperar a que salgan… Una gente que manda a sus sabuesos a espiar bodas, es que ya está jugando sus últimas bazas!! Eso si, a ver si le decís a ZP que deje de andar con esas malas compañías!!

Mucho más complejo me parece el tema del acceso a la información en cuanto a como circulan nuestros datos por la red y el uso que las nuevas grandes multinacionales hacen de ellos (google, facebook) o que pasará si alguno de los totems de la cultura free 2.0 decide empezar a cobrar por lo que ahora “regala” o simplemente quiebran y desaparecen con todo lo cada persona ha indexado. Dos problemas bien distintos, ya que uno tiene bastante que ver con lo jurídico y el otro es simple cuestión de regulación del mercado.

Asociación Cultura Abierta - Kultura Irekia